Magia incendiaria

Entraste en mi vida como un huracán disfrazado de brisa, sin hacer ruido pero revolviéndolo todo, haciéndome reír con tus ocurrencias y con tu sentido del humor. Con el silencio ficticio del batir de las alas de una mariposa.

Entraste en mi vida esa tarde, cuando te saludé mirándote a los ojos y tuve que girarme de nuevo para volver a mirarte. Quizás fuera ese el momento en que me enamoré de ti: esa primera tarde en que te saludé.

Ese vértigo que sentí al volver a verte después de tantas conversaciones 2.0. Vértigo del que tuve que esconderme porque no podía encontrar el valor para saludarte sin parecer una idiota nerviosa y atolondrada, casi como una adolescente novata. Vértigo que sigue afectándome.

Redescubrirme contigo, llorar sin remedio mientras me río a carcajadas contigo, bailar mientras te beso, cantarte una canción en silencio, solo con los ojos, desafinando con el corazón que está aprendiendo a querer. A quererte a ti. Enfadarme cuando me pinchas, incordiarte mientras tanto. Picarte de cuando en cuando y que me sueltes una ocurrencia de las tuyas. Abrazarte en mis días tristes y que me consueles. Tenernos a ratos y querernos a todas horas.

estrellas nube

Que el nudo que siento en el pecho cuando te veo se hace más y más grande cuando te pienso, tanto que ocupa mi estómago y mis pulmones y el aire que contienen lleva tu nombre, que sale en forma de un suspiro. Un suspiro susurrado para mí, con su propia melodía producida por el tambor de mi corazón. Nudo que se vuelve gigante cuando me seduces y te seduzco.

Y por eso te digo: sedúceme con tu mente, con tus palabras, con tu risa. Sedúceme con tu cuerpo, con tu boca y con tus manos. Sedúceme con tu labia, con humor, con tu risa. Hazme arder con tu mirada, con tus besos y caricias. Hazme arder con tu cuerpo en llamas.

Derríteme entre tus brazos, encima de ti o debajo. Elévame hasta las estrellas, envuélveme con tu fuego, quémame, llévame al cielo. Apágame, consúmeme pero no dejes que las ascuas de la fogata dejen de chisporrotear.

Vuelve a infundirle vida, como solo tú puedes, como solo tú sabes. Y vuelve a elevarme, llévame a arder a otra galaxia, a mi cuerpo, a mi mente, a mí. Que yo te llevaré conmigo, a que ardamos juntos en nuestro cielo particular.

Hazme bailar, de arriba abajo hazme bailar, como nunca antes había bailado. De forma tan intensa, de forma tan todo solo por bailar contigo. Hazme el amor, que yo te lo haré a ti.

Abrázame y hazme girar. Contigo, con tu olor, con tu tacto y con tu piel. Con tus besos y caricias. Haz que mire al cielo y gire sonriendo mientras extiendo los brazos que yo haré lo mismo por ti.

Prometo ser un interruptor en la posición de encendido, marcar varias velocidades contigo y dejarme llevar. Prometo llevarte conmigo a otra dimensión, en la que ardo contigo y ardes conmigo, construyendo historias.

Hagamos magia con estas historias.

– Aresma –

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