Tempus Fugit

Si te pregunto qué día es hoy probablemente me digas que viernes.

O 21 de noviembre.

O quizá las dos cosas.

Es el tercer viernes del mes, un día cualquiera. Al menos es viernes y con suerte quizá hoy sales de fiesta, te emborrachas y mañana te pasas el sábado de resaca. El domingo será día de lavadoras y compras y ya volverás a empezar la rutina el lunes que viene.

Llevo un tiempo en el que cuando la gente me pregunta la edad y le respondo, veo en sus ojos algo especial, algo difícil de explicar pero común en todas esas miradas.

El tempus fugit

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Veo cómo desearían volver a los 24. Oigo cómo me dicen: -¡Qué bien te lo debes de estar pasando! Huelo sus afrutados recuerdos. Toco sus ásperas ganas y degusto su amarga melancolía.

Y es entonces cuando pienso: ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿por qué estoy desperdiciando un solo segundo lamentándome por tonterías? Creyendo que no soy feliz porque no tengo aquellas cosas a las que me he acostumbrado. Preocupándome por cosas que si no tienen solución ¿para qué me me preocupo? y si la tienen ¿para qué me preocupo?

Que sepas que no vas a ser nunca más joven que hoy. Mañana es un día más y ayer un día menos, pero hoy no te lo quita nadie.

Haz que tu vida valga la pena.

Y si no lo haces por ti, hazlo por los demás.

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Empieza a valorar cada sorbo fugaz de leche con Cola Cao por la mañana. Ese saludo diario al chico que ves todas las mañanas mientras vende periódicos y que os arranca a los dos una sonrisa, porque en realidad no os conocéis. Esa mirada cómplice con tu compi de trabajo. Comer los miércoles con tus amigas. Ese día especial que ruedas un spot con cachorritos o te comes unos muffins deliciosos en una sesión de fotos. Las vueltas a casa paseando y pensando. En ti. Ese tiempo para ti. Una ducha de agua caliente. Las cenas compartidas con tus compis de piso. Meterte en la cama mientras ves tu serie favorita hasta que se te cierran los ojos. Y ese whatsapp de buenas noches, sea de quien sea.

Y que tenga que escribir esto para darme cuenta de lo afortunada que soy… Quizá a ti no te pasen exactamente las mismas cosas que a mi, pero estoy segura de que si haces una lista de tus pequeños detalles, aprovecharás cada segundo del día, cada segundo de la vida.

Piénsalo.

Y si quieres escríbelo.

Y si te apetece cuélgalo en la pared de tu habitación.

Tacha y añade lo que quieras, pero que haya lo que haya, que cada día que lo leas te salga una sonrisa.

Pero que esa sonrisa siempre dependa única y exclusivamente de ti. Esto último es muy importante, porque si dejas que dependa de una cosa en concreto y algún día tienes que tacharla, no te quedarán razones en la lista para darte cuenta de lo afortunado/a que eres.

Lo mejor es lo que viene

¡Ah se me olvidaba! Si ahora te vuelvo a preguntar qué día es hoy, ¿qué me contestarías?

I

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