Me, myself and I

Hace unas semanas que decidí dejar mi localidad natal y empezar una vida nueva en otra ciudad. Mil veces más grande, mil veces más bonita, mil veces más impactante… pero mil veces más abrumadora y con mil problemas esperándome. No entrare en detalles de lo que me ha pasado hasta ahora porque os aburriría cansinamente y no os quiero amargar el día. Sino todo lo contrario: motivaros.

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Desde que llegué, mi mejor compañía he sido yo misma.

Estoy pasando muchísimas horas sola, cuando antes estar sola me desesperaba bastante. Necesitaba estar con gente. Pero no es que me esté convirtiendo en una friki introvertida y asocial ni nada de eso, sino que las circunstancias son así.

Una ciudad nueva implica nuevos amigos, y no es fácil encontrarlos. De momento no es que tenga muchos, por no decir ninguno, quizás con los que más risas comparto sean mis compañeros de trabajo. Pero todavía no ha surgido el quedar por nuestra cuenta en algún sitio a tomar unas cervezas, por eso están etiquetados como compañeros de trabajo con los que me llevo bien.

No he salido de fiesta, no he experimentado ese dulce momento de ponerte “piripi/tocada del ala/con el puntillo”, no he ido al cine y ni siquiera he ido a comer con nadie (bueno, una vez). Los cafés que he disfrutado los he disfrutado con mi propia compañía, pensando en mis andaduras, desmangándome y vertiendo todos mis sentimientos en una libreta.

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Suena un poco triste y taciturno todo esto, ¿no os parece?

Pues la respuesta es sí.

Pero no.

M

Mi vida siempre ha sido muy fácil.

Me estoy dando cuenta ahora que me he empotrado con la realidad. Se puede decir que he salido del nido, de la zona de confort. Los problemas y golpes de mala suerte me han llovido desde que estoy aquí, empapándome de arriba de abajo. Y ya que me he metido de lleno en esta metáfora atmosférica, los voy a comparar con una tormenta de verano: de esas que aparecen de repente y hacen más ruido que mil lluvias otoñales. Y cuando miras el cielo, negro azabache, temes que en cualquier momento se abra un agujero y aparezcan los jinetes del Apocalipsis obligándote a abandonar este mundo, pero justo cuando crees que la puerta del Infierno se va abrir enfrente tuya… sale un rayo de sol y todas esas escandalosas nubes desaparecen, dejando un cielo azul y claro. Pues algo así es lo que me pasaba (porque ahora ya no tengo tantos) todo iba bien, y de pronto algo se torcía. Y sin esperarlo, otro problema se me presentaba. Lloraba, me maldecía por haber venido, me sentía la persona más pequeña del mundo, me hacía preguntas del estilo “¿Por qué todo me pasa a mí? ¿No se pueden repartir un poco mejor las desgracias?”, pero después, quizás porque si no me apañaba por mi cuenta nadie lo iba a hacer por mí, me venía arriba, me secaba las lágrimas y ponía solución a tal trifulca.

Una tras otra, al final una se hace una persona fuerte e independiente. Y eso es también por pasar tanto tiempo sola, porque al fin y al cabo, soy yo la que siempre voy a estar disponible 24 horas para mí. Por supuesto los amigos son imprescindibles y yo echo de menos a mis amigas tanto como a mi familia, pero no todo se puede explicar vía Whatsapp o Skype. Ayuda a desahogarse, pero al final la que está en el momento justo que te viene un problema inesperado eres tú misma y tienes que tener fuerza para afrontarlos sin necesitar a nadie.

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Y cuando pasa un tiempo y ves lo que has superado, todas esas lágrimas que fueron en su día, se convierten en sonrisas llenas de orgullo y fuerza.

¡Así que no desfallezcáis nunca y seguid siempre vuestras reglas y ambiciones!

Que nada ni nadie os pare, porque todo lo que nos haga crecer como persona, es extraordinariamente maravilloso.

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Sigue sin planes, que sólo te guíe el impulso de tus imanes.

Kase-0

 Pineapple

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2 comentarios en “Me, myself and I

  1. ¡Mucha suerte en tu nueva etapa!

    Comprendo perfectamente lo que cuentas porque en los últimos años he cambiado varias veces de ciudad, con lo que implica de decir adiós a personas a las que quieres y volver a empezar de cero en un sitio al que llegas extraño. Y aunque me acuerdo siempre de los que se quedan atrás, en cada cambio he aprendido nuevas cosas sobre mí y conocido a gente maravillosa a la que no habría tenido acceso de otro modo.

    Así que entiendo perfectamente lo de que ahora estás sola para todo. Pero es transitorio. En unos meses estarás rodeada de personas que considerarás imprescindibles en tu vida. 🍀

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