Serendipity

¿Sabes ese momento en el que notas que eso te ha ocurrido por alguna razón?

Ese momento en el que te planteas para qué te ha ocurrido en lugar de por qué

En general, las personas somos del género tonto. Cuando nos sucede algo que nos descoloca, tanto bueno como malo, nos preguntamos por qué nos ha pasado. Por qué a nosotros. Yo creo que las que se preguntan por qué, las que se lamentan, las que intentan comprender la conducta de los demás, etc. están destinadas a la tristeza pues jamás encontrarán la respuesta que andan buscando. Párate a pensarlo un segundo, si hay veces que no te entiendes ni a ti mismo, ¿por qué entonces intentas comprender la conducta de los demás? ¿Por qué la cuestionas? ¿Por qué meternos en un pozo sin salida en lugar de aprender de ello?

Mi mes de octubre ha sido un poco peculiar. Siéndoos sincera y empezando por el principio, este año pasado ha sido un poco catastrófico. Y también un poco igual que el anterior. Por eso, cuando cumplí años me dije a mí misma: ¡Este va a ser un gran año! Era mi deseo de cumpleaños, tenía que cumplirse. Llegó el verano y la cosa se complicó aún más. Así que me di por vencida, si un deseo de cumpleaños y una actitud positiva no podía cambiar las cosas sino empeorarlas, yo ya no podía hacer nada más.

Y así han seguido pasando los meses hasta que ha llegado octubre.

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Octubre siempre ha sido mi mes preferido por excelencia. En él me dieron mi primer beso, años más tarde empecé con mi primer novio, también es el mes en el que nació mi primer amor de verdad y en el que le conocí a él. Como veis, para mí siempre ha sido un mes de cambios. Por alguna razón, buena o mala (no sólo me han ocurrido cosas buenas, os he contado lo mejor), siempre ha habido un cambio en mí. Imaginaos mi cara al ver que había llegado este mes, sin enterarme, y yo seguía igual que hacía meses preguntándome por qué me pasaba todo a mí. Pobrecita yo. ¿Iba a ser octubre un mes normal? Con mi ACTITUD, sí.

Hasta que un día, de repente, apareció H.

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Estaba en el autobús de camino a la playa cuando en la quinta parada se subió él. Yo me hice la loca, obviamente le había visto esperando pero preferí no saludar. H es uno de esos amigos del instituto que al final no sabes si es amigo o que el roce ha hecho el cariño, y cuando pruebas y te das cuenta que sólo sois amigos ya no hay manera de recular porque él ha sentido otra cosa diferente. Un error muy grande. No lo hagáis. Os podéis imaginar cómo terminó todo aquello. Hacía más de cinco años que no le veía y de aspecto seguía igual. Bajamos en la misma parada. Él tampoco me saludó. Ni siquiera una triste mirada nos dirigimos… ahí te das cuenta de que es verdad que el tiempo lo cambia todo. La última vez que le vi parecía que se acabara el mundo porque ya no íbamos a hablar nunca más. Él se cambiaba de ciudad y quería olvidarse de mí y de nuestra amistad. Y ahora nos habíamos vuelto a encontrar y ninguno tenía ganas de mirar al otro. Ya no había rencor pero tampoco había nada más.
Al llegar a casa vi que tenía un mensaje nuevo. Era H. Se sentía mal por el encuentro que habíamos tenido y quería al menos saber cómo estaba y evitar que volviera a pasar eso. “Nos lo merecemos por la amistad que tuvimos algún día”. Sí, H siempre ha sido un poco melodramático. Pero bueno, formaba parte de su encanto. Al menos puso interés en mí. Más vale tarde que nunca.
 

Días más tarde me pasó una cosa parecida. Miré mi bandeja de mensajes y tenía uno de la última persona en el mundo que me podía imaginar: V.

V era un tío tranquilo, muy calmado y muy muy tímido. Yo tampoco es que sea la persona más sociable y extrovertida del mundo, pero él me ganaba. Le conocí cuando me cambié de ciudad por temas de estudios. No sabría muy bien qué deciros de él, tampoco le llegué a conocer mucho, es de esos que no se dejan, que cuesta sacarles la información. Aun así descubrí tras esa fachada de tío pasota a una persona sensible con un muro bien construido a prueba de golpes. Una persona interesante con intereses comunes. Fue una locura de esas que tienes que hacer a veces para sentirte viva. También dejamos de hablar, no fue muy complicado con una persona de pocas palabras.
En el mensaje me preguntaba sobre mí, cómo me iba, qué estaba haciendo. Quería que le pusiera al día. Me alegró saber de él y recordarle. Aún podía oler su colonia mezclada con tabaco y ver su guitarra apoyada en el suelo de su habitación.
De hecho… en este momento, y no me lo invento, me acaba de escribir diciéndome que está en mi ciudad. Locuras de la vida. Pero, ¿sabéis qué? Me ha hecho sonreír.

Una semana más tarde me llamó C. ¿Era una broma? ¿Se estaban poniendo todos de acuerdo para volver a mi vida a la vez? Flipaba…

53beccd23367853f2e67a0ce2d00b47bC es él. La persona más increíble del mundo y de la que más me costó despedirme. Pero no me lo tomé como tal. En el fondo sabía que sólo era un hasta luego. C es de esas personas que merece la pena conocer. Vive la vida, la disfruta, la persigue y la pelea. Es romántico a más no poder y está enamorado de la vida. Es de esas personas que no se callan lo que piensan y te lo dicen a la cara por más que te escueza. Es una persona muy empática y va a ser un gran profesor. No deja que nadie le pise y aunque a veces se le vaya la olla (muy pocas) por un tía y pienses… ¡El mundo se ha vuelto loco! Por suerte, enseguida se da cuenta y vuelve a ser él. Tiene una risa tan contagiosa que aunque no tenga gracia el chiste (cuenta chistes muy malos, de los míos); si él se ríe puedes acabar llorando de la risa. Es una persona positiva, muy optimista que te ayuda a ver el lado bueno de las cosas. Que te levanta a estirones si hace falta y si no, se acuesta contigo hasta que te apetece moverte. Siempre está ahí. Ha estado conmigo (y está) siempre que le he necesitado. En épocas muy duras y en épocas muy buenas. Por cosas que tiene la vida nos distanciamos. Hay veces que es mejor perderse para volver a encontrarse. Y así ha sido.
Fue un día precioso cuando volví a escuchar su voz, ahora sin malos rollos. Volvía a ser él. Y ha vuelto (creo) para quedarse.

Como veis, mi octubre no estaba siendo para nada normal como yo pensaba. Pero seguía sin darme cuenta.

Entonces vi a I.

5bb3729920830e52d01d353043f43fdaNo creáis que me lo estoy inventando, es todo cierto. Una semana después de retomar el contacto con C salí de fiesta y me encontré a I. Hacía ya dos años que no veía. El mismo tiempo que llevaba echando a perder mi vida con tonterías. Y, casualidades de la vida, le encontré justo en el mismo sitio donde le había visto la última vez.
Fue también una persona que me dio pena que se quedara atrás, pero él fue por otros motivos. Se cambió de ciudad y poco a poco fuimos perdiendo relación. Estuvo en mi época universitaria cuando cada jueves que salía de fiesta me lo encontraba y acababa cantándome canciones de extremoduro al oído y filosofando sobre la vida y el amor. Tenía una forma curiosa de ver las cosas y a mí me encantaba tener a una persona así en mi vida. Era la locura hecha persona en un mundo de cuerdos. Le decía que era mi ángel de la guarda porque siempre aparecía cuando más le necesitaba en los momentos más raros.
Imaginaos mi cara cuando le vi en la puerta de aquella discoteca con el cigarro enganchado detrás de la oreja como antaño, con su sonrisa de medio lado y sus ojos perdidos por culpa del alcohol. La misma estampa que hacía dos años. Me dedicó una cálida sonrisa, como siempre, y con un simple “cuántos años sin verte” nos fundimos en un abrazo. Seguía igual, buscando su camino, pero ahora con las cosas más claras. Buscando su lugar en el mundo. Volvió a prometerme que algún día nos enamoraríamos y seríamos los más felices del mundo. Yo me reí. No cambiaría nunca.

Seguro que estáis pensando Esta tía se lo debe de pasar muy bien. La verdad es que sí, para qué mentiros. Y la verdad es que tengo una suerte increíble de haberme encontrado con personas así durante mi vida. Personas que de alguna manera han estado ahí, algunas más que otras, pero que me han aportado un poquito de ellas. Pero más suerte aún de que hayan vuelto después de tanto tiempo.

Volviendo al principio, tras encontrarme con todas estas casualidades o serendipity, me paré a pensar y me di cuenta para qué me había ocurrido todo esto. Las personas que quizás merecen más la pena vuelven. Son las que te hacen la vida más fácil, las que te alegran el día con una tontería o que sonríes al recordarlas. Habían vuelto personas del pasado para recordarme que si una, dos, tres y hasta cuatro veces había dicho adiós, una más podría hacerlo. Que a veces parece que se acabe el mundo y al final, todo pasa…

Este mes de octubre está siendo mi mes de la limpieza. Estoy echando pensamientos negativos, personas complicadas y situaciones tóxicas de dentro de mi cabeza; sólo ocupan espacio y son lo que más ensucian. Y ahora necesito mucho espacio para pensamientos positivos, personas nuevas y situaciones diferentes.a6ec947bb5df49739026414f784ffa16

Soy de esas que creen en las señales. Que todo pasa para algo. Llámalo señal, suerte, curiosidad, casualidad o causalidad. Llámalo x. Seguro que tú también la ha sentido alguna vez. Quizás la habrás ignorado o la habrás seguido. Cada uno creamos nuestro propio destino. Para mí son como flechas luminosas que te indican el camino, seguirla o no es una decisión. Todo esto que me ha pasado me ha servido para darme cuenta que un adiós puede ser un hasta luego. Que por más que te empeñes, no puedes elegir a las personas que quieres que te hagan feliz. Que las que de verdad tienen interés lo muestran. Que a veces nos obcecamos en personas que no nos dan nada a cambio de mucho y otras que con poco nos sacan sonrisas. Sólo depende de ti hundirte o levantarte. Yo me quedo con lo bueno de estos accidentes afortunados, que es lo que significa serendipity.

Abre bien los ojos, te estás perdiendo mucho si los tienes cerrados.

Besitos ♥!

P.D. Ya os contaré cómo acaba la cosa…

Serena

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11 comentarios en “Serendipity

  1. No me puedo creer que todo eso te haya pasado en un mes a no ser que esas letras sean hombres y mujeres o que hayas conocido un montón de hombres en tu vida
    :))))

    Demasiada gente para tan poco tiempo!

    Estoy de acuerdo con que no hay que buscarle una explicación…

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    1. Jajaja, ya los conocía de antes. Me los volví a encontrar y uno de ellos sí que se ha quedado para siempre 🙂 ❤
      Quizás me lo tenía que volver a encontrar para darme cuenta de que no quería que se fuera más… o quién sabe… te lo contaré dentro de un tiempo 🙂
      Un besazoooo y gracias por comentar!
      Serena

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  2. Gracias por compartirlo con nosotros. Déjame decirte que soy de la misma opinión. Todo ocurre por algo. Alguna razón. Siempre hay un por qué. Aunque no sepamos realmente cuál es. Encontrarse con personas que hace tiempo no veías me fascina. Escuchar lo que ha ocurrido en sus vidas sin ti. Ponerte al día. Y tal vez reemprender la relación. Nunca se sabe.
    Gracias.
    Lluís.

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    1. Mil gracias Ana, somos un grupo de amigas y todas le ponemos muchas ganas para que esta idea vaya teniendo un poquito de forma! 🙂
      Esperamos seguir contagiando nuestro optimismo y que te rías, llores o sorprendas con nuestras anécdotas.
      Muchos besitos!!!!

      Serena

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