In the rain

Como cada lunes, el sonido del despertador me dio un susto y me dejó un poco desorientada. Los pesados párpados me impedían abrir los ojos, manteniéndolos achinados. El café con leche estaba más caliente de la cuenta. Y mis momentos de quedarme empanada mirando la pared hicieron que me acelerará en el último momento.

 despertar

El tiempo estaba cambiando, el cuerpo ya notaba el frío de la mañana. Era aun de noche, y el cielo estaba prácticamente cubierto. En la estación me encontré con las mismas caras que después de sus vacaciones de verano volvían a la rutina. El tren venía con retraso…¡Vaya! eso significaba que no llegaría puntual por mucho que corriera.

A veces mirando las musarañas, muchas otras dándole al coco y algunas imaginándome la vida de los pasajeros del tren, pero la verdad es que cada vez se me hacía más corto el trayecto de ida a la ciudad. De momento, el tren paró cuando faltaban a penas cinco minutos de llegar al destino, empezó a llover y el cielo daba cada vez más miedo. ¡M….! Había olvidado coger paraguas (me acordé de la noche anterior cuando mi madre me dijo que estábamos en alerta naranja por lluvias, y me recordó que debía llevarlo encima). La entrada de la estación estaba abarrotada de gente y el agua intentaba apoderarse de las calles, una cortina blanca impedía ver unos metros más allá. Me armé de valor y salte unos cuantos charcos hasta llegar al portal del edificio más cerca, estaba empapada de arriba abajo, miré mis zapatillas preferidas y les salían burbujas al pisar. Levanté la cabeza y un chico llegó a mi lado, otro que se había olvidado de las predicciones del tiempo.

Estaba pensando en cómo hacer para llegar al trabajo, y también en cómo era de despiste. Todo el mundo como loco por la lluvia, la estación casi inundada y la ciudad en pleno caos, pero me entró la risa al imaginarme toda aquella gente cantando “Singing in the rain”. I el chico de bonita sonrisa habló “Menuda ha liado la lluvia”.

singingintherain

Empezamos a hablar como si nada, de una cosa tras otra… al lado del edificio había una pequeña cafetería y fuimos a tomar un café y una de esas deliciosas magdalenas caseras con chocolate negro que se deshacen en la boca. La lluvia dio un respiro a la ciudad y pudimos salir y seguir con nuestros caminos. Al despedirnos, con toda seguridad me dijo que volveríamos a vernos. ¡Ojalá! pensé, parecía un chico interesante y dulce, en ese momento pasó otra canción por mi mente “It’s raining men”. Pero pronto bajé de aquella nube, era muy difícil.

Me hizo olvidar por un momento la que me esperaba al llegar a la empresa, tendría un montón de cosas por hacer. Y así fue, al llegar allí las tareas se me habían acumulado y salí mucho más tarde. Pero no me importó, había sido un buen día.

Al día siguiente, yo aun no me había podido quitar de la cabeza la sonrisa de aquel “desconocido” ni tampoco su forma de hablar. Al llegar a la estación no llovía tanto pero volví al mismo portal, allí estaba esperando a que apareciera, tenía como un nudo en el estomago, estaba nerviosísima. Me di cuenta que era una tontería esperar allí un minuto más, y no debía llegar tarde otra vez.
Pero apareció. Esta vez, llevaba paraguas y con un gesto me invitó a ir a su lado, muy amable me acompañó hasta mi destino.

Aquí empezó una bonita historia, nos fuimos conociendo poco a poco, tuvimos nuestros más y nuestros menos. Pero nunca olvidaré aquel día lluvioso en que la despiste de mi se olvidó el paraguas en casa.

Torpe. [persona] Que tiene dificultad para realizar una cosa con cuidado o habilidad o para comprender una cosa.
Despistado/a. [persona] Que se despista con facilidad o con frecuencia y comete distracciones.

Toda la vida me he considerado bastante torpe y despiste, y he intentado corregir estos aspectos, pero la verdad es que no puedo evitar ser así. No puedo evitar que mi dedo pequeño del pie se dé porrazos en cualquier mesa, ni que mi codo persiga las esquinas, al igual que los golpes en mis rodillas, que pobrecitas son las que más sufren cuando tropiezo y me caigo al suelo. No puedo evitar olvidar de vez en cuando las llaves, el paraguas e incluso el movil, y perder cosas de valor… “Algun día te dejarás la cabeza” dicen.

Pues sí, soy así, y gracias a ello soy quien soy y me han pasado cosas cosas irrepetibles, no está nada mal dejar que las cosas se escapen de nuestro control, volveré a hacer algún viaje sin conocimiento del camino y volveré a dejarme el paraguas… Prefiero bailar bajo la lluvia.

Así que… ¡Bénditos despistes!

&

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3 comentarios en “In the rain

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