Perdida

Perdido en mi habitación sin saber qué hacer…

Bonita frase del conocidíssimo grupo Mecano, y también una frase en la que vernos reflejados en algunos momentos de nuestra vida: perdidos.

Así es como me sentía hace un año, cuando terminé la carrera, cuando después de cinco años compartiendo experiencias y sueños con mis compañeros, tenía que despedirme de ellos con un “hasta luego”, cuando dejé atrás los días en la universidad, cuando dejé las interminables horas de estudio a un lado y esas maravillosas risas con café (Oh, benditos momentos aquellos),… Recuerdo los últimos días de vida universitaria con alegría, pero en aquel momento estabán bañados con un sabor agridulce.

Tal vez, lo que sentía en aquel momento no era otra cosa que miedo, si, miedo, ese sentimiento que se adentra en tu cuerpo y te hace sentir insignificante. Miedo al cambio, al devenir, incluso miedo de mi, de mis ideas y mis ganas por aprender y empezar otra nueva etapa. El miedo es señal de qué estamos vivos, es un mecanismo de defensa que tenemos los seres humanos para sobrevivir ante un peligro existente, pero ¿qué peligro? ese lo estaba creando yo, y no hay nada peor que quedarnos paralizados por nuestros propios miedos.

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son

Sí, tuve momentos de “bajón”, angustia e incluso confusión:

¿Y ahora qué?

¿Qué va a ser de mi?

No sé si me gusta realmente lo que he estudiado

¿Por qué no me llaman?

¡Qué desgraciada soy!

¿Cómo quieren que tenga experiencia?

Momentos de mil y una caras:

miedo

   sorpresa

angustia     llanto

images

aburrimiento

pensativo

rabia

Pero entre uno y otro de estos momentos raros en los que no parecía ni yo, no paré de intentar buscar mi camino, aunque daba palos de ciego. Caí y me levanté, y volví a caer pero reboté y salté con más fuerza, así y así una y otra vez.

Después de un tiempo me di cuenta que en realidad no estaba buscando mi camino, sino que ya estaba en él, pues la vida en sí es nuestro camino, cuando nos ponemos cabezotas en un único objetivo, no nos paramos a observar, todo va deprisa, no disfrutamos plenamente de cada instante y todo lo que nos puede aportar. Nos olvidamos de nuestra verdadera meta: ser felices, y si una cosa me ha quedado clara, es que lo importante es todo lo que nos pasa en el camino, por eso quiero seguir caminando con una sonrisa y con el corazón contento.

Sigo sin saber qué será de mi, el futuro es incierto, pero ahora intento no agobiarme por ello. Aprovechar al máximo cada instante, cada día que me queda como becaria, cada risa, cada mirada,… Cuando experimentamos cosas nuevas es normal sentirnos extraños, pero todo depende de la forma en la qué afrontemos la situación. En el camino nos encontraremos con piedrecitas, piedras y pedruscos, pero si intentamos mirar más allá podremos ver en cada una de ellas algo bello, algo por lo que vale la pena seguir.

¿Qué seria de nosotros sin esas subidas y bajadas? ¿Sin esos cambios de rumbo? ¿Sin tomar riesgos? ¿Sin las aventuras? Demasiado aburrido.

Ahora es el momento y este es el lugar.

Una-carcajada.

Adiós a los miedos, a esos absurdos miedos, y si el miedo os ataca… ¡dadle una patada de mi parte!

&

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3 comentarios en “Perdida

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